...

...

Ángeles

En el Cielo se desesperan viéndola marchar. Qué, se preguntan en la corte celestial, con dolor y con vergüenza, cuando la ven caminar en dirección opuesta por el paseo de los Nacidos. Qué demencia le ha cubierto la luz de su piel de lodo y cenizas de carbón, qué locura le ha vendado sus ojos con jirones de su ropa, qué enfermedad le ha oscurecido su cabello marfil en canas grises como nubes de tormenta, qué delirio ha fabricado para ella ese armazón de hierro fundido que lleva sobre los hombros, sobre el pecho, sobre la espalda, y lo ha disfrazado con plumas negras de cuervos vivos. Todos sepultarán en su corazón a la traidora antes de que cruce la puerta, y ninguno hablará de ella nunca más.

Ella no duda, no llora, no vuelve la vista atrás. Ha crecido con las aves del Cielo creyendo que eran cisnes, mas la moral que pregonan apenas es digna de buitres.

No hay piedras, pues no hay inocentes libres de pecado allí para arrojarlas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario