'Trajeron las semillas, y a los hombres para fecundar. El mar es salado, y de lo estéril, nacerán hijas con el corazón helado'
Se marcharon sin dejar huella, y la piel se levanta del roce. La sal. Los dedos quemados no tienen huella, y el mar se ha llevado las ropas. Se levanta la espuma de las olas que marcan el compás y arrastran a la sirena hasta las rocas. Se marcharon y tan solo dejaron la huella de las lanzas que la devoran por dentro. La sirena inmortal ha devuelto la ira al mar, y el incendio en el horizonte reparte luz en la noche más larga del milenio. Las lanzas devoran un corazón que ya está muerto. Quedarán resquicios de su belleza, su pelo los cristales que darán origen a los cristales de la arena.
‘Llegaron con fuego a mi casa, y se marcharán con fuego’ La marea del mar está bajando, aparecen las estrellas y el ruido de los sapos. ‘Quién se atreve a enfrentar el mar por su conquista, Ícaro con alas de sal’ Guarda el mar más batallas dentro que las que puedan inventar que ganaron.
‘No hay fuego que sirva contra el fuego que guarda el mar’
‘Llegaron con fuego a mi casa, y se marcharán con fuego’ La marea del mar está bajando, aparecen las estrellas y el ruido de los sapos. ‘Quién se atreve a enfrentar el mar por su conquista, Ícaro con alas de sal’ Guarda el mar más batallas dentro que las que puedan inventar que ganaron.
‘No hay fuego que sirva contra el fuego que guarda el mar’