No te conté de la noche que vino el diablo a por mí.
No te conté de esa noche, y que fue él quien rompió mis espejos, y cubrió de cenizas la cama, y arrasó con la poesía que tenía bajo la almohada. El diablo vino a llevarme, y se encontró mi cuerpo encadenado a la vida.
‘Te salvó, antes incluso de estar muerta.’
No te conté de la noche que vino el diablo a por mí, porque me encontró buscando tu cuerpo a tientas mientras dormía, y supo que no volvería a verme tan bonita como reflejada en tus ojos, ni volvería a escribir poesía si no era sobre tu piel. La vida que vino a buscar resbalaba con el sudor por la línea de mi espalda.
‘Naciste porque las brujas también resurgen de sus cenizas.’